eSalud y móviles

El amplio uso de los móviles por parte de la población (según un reciente estudio de la Ontsi un 89,3% de la población española mayor de 16 años dispone de móvil y un 66,4% de acceso a Internet), ha propiciado un aumento de las funcionalidades de este aparato.

La tendencia ascendente a incorporar datos al móvil permite, además de accesibilidad a servicios populares de Internet como el correo electrónico y a los sitios comerciales de redes sociales, el desarrollo de aplicaciones ad hoc. Aplicaciones para un dispositivo móvil y personal, que permite acceso a información, la conexión con otros aparatos electrónicos, la geolocalización y el seguimiento personalizado o self tracking. Todos estos usos tienen su utilidad en eSalud.

Los smartphones permiten toda una gama de usos relacionados con la salud, algunos de ellos serían:

  • Para pacientes crónicos: control de medicamentos, monitorización remota
  • Para todos los ciudadanos: acceso a datos personales referidos a la propia historia clínica, citas con su proveedor de salud, acceso a información
  • Conexión con herramientas de diagnóstico personales
  • Auto seguimiento o self tracking: actividad física -Km. recorridos, por ejemplo-, dietas –calorías consumidas-, parámetros médicos –nivel de glucosa en sangre-, etc.
  • Acceso a comunidades de práctica y redes sociales

El self tracking al permitir una monitorización continua de los pacientes, genera una cantidad inmensa de datos. Datos que podrían ser de gran utilidad si se consiguiesen integrar, pero no existen estándares ni fórmulas sencillas de garantizar la privacidad, de anonimizar los datos (Larry Chu).

Para los pacientes, estas herramientas podrían ser de gran utilidad, de hecho son los grandes impulsores de su uso, pero existen dudas sobre la adopción universal. Los profesionales asocian fácilmente los sitios sociales con peligros para la privacidad, terreno no regulado y falta de tiempo e incentivos para dedicarse. Larry Chu apunta la ‘receta’ de redes sociales y comunidades de práctica ‘confiables’, como una buena aproximación a este nuevo modelo de salud, que huye de paternalismo, pero que no pretende la omisión del cuidado profesional. Las instituciones sanitarias que podrían tener que afrontar un cambio de modelo -cambiando el foco de los procesos hospitalarios a una aproximación en red, dónde los nodos son los propios pacientes- presentan una inercia que se ancla en la no refutación, o existencia de evidencia científicamente demostrada, del nuevo modelo y en las dudas sobre la viabilidad económica del mismo

En cuanto a la viabilidad económica, una publicación del Centro de Innovación de la escuela de Medicina de Harvard indica que los ingresos por explotación de estas aplicaciones de salud en smartphones se multiplicó por 7 de2010 a 2011 y prevén un crecimiento aun mayor (x 54) para 2016.

Como fuentes de ingresos los autores señalan:

  • Pago por descarga de las aplicaciones, normalmente unos importes muy bajos, pero que pueden llegar  a $300.
  • Publicidad una aplicación gratuita o barata puede generar ingresos por publicidad. Este es el caso de la revista MedScape.
  • Aplicación con venta de productos como las que venden un tensiómetro para la recogida de datos clínicos.
  • Suscripción: habitualmente aplicaciones con funcionalidades gratuitas, pero otras que para acceder a contenidos premium, se debe pagar una cuota.

Las aplicaciones para móviles del ámbito de la salud suscitan también polémica en cuanto a su regulación. La entidad reguladora Americana US Food & Drug Administration (FDA) sentencia: “Are used as an accessory to regulated medical device; or transform a mobile platform into a regulated medical device” FDA draft guidelines.

En cuanto a la evidencia científica, un suplemento dedicado a recoger una perspectiva internacional del uso del móvil en salud (mHealth) publicado recientemente en el Journal of Health Communication, concluye que sobrepasando los mitos de simplicidad, gratuidad y universalidad que pesan sobre el uso de aplicaciones en el móvil, pero aceptando su atractivo, los innovadores e inversores no están esperando a la aprobación de los evaluadores para desarrollar nuevos productos.

A pesar de la novedad del campo, la escasez de evidencia científica, la amplia gama de enfoques, y la falta de una taxonomía o estándares, varias direcciones estratégicas se van mostrando como determinantes en el éxito o fracaso de las aplicaciones:

  • En general, las intervenciones mHealth de comunicación parecen tener más probabilidades de tener éxito:
    • Cuando están diseñadas para ampliar o conectar los recursos de salud existentes, haciendo contacto humano más eficiente -se integran en sistemas más amplios-. La mejora de la información lleva también a un uso más selectivo de servicios y la eficiencia administrativa, lo que redunda en una mayor satisfacción y confianza en los pacientes.
    • Los sistemas integrados de decisiones con dispositivos de diagnóstico, de mensajes, la vinculación con la administración de fármacos y las intervenciones terapéuticas y de seguimiento, vinculando paciente y el proveedor, también ofrecen resultados prometedores.
    • Intervenciones más personalizadas e interactivas y que tengan por finalidad en el aumento del apoyo social, así como el conocimiento.
  • Por el contrario, las intervenciones mHealth parecen tener menos probabilidad de tener éxito:
    • Cuando se desarrollan como una estrategia de cambio comportamiento individualmente, de forma autónoma, sobre todo en los entornos de limitación de recursos.
    • Cuando son percibidas en entornos deprimidos económicamente como sustituto a otro tipo de atención.
    • Cuando los desarrolladores de las aplicaciones se distancian de los actores que las deben desarrollar y de particularidades locales.

 

Infográfico sobre el uso del smartphone en Salud

Entrevista a Larry Chu por Alain Ochoa (Diario Médico)

Suplemento sobre mHeath del Journal of Health Communication

 


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