¿Dónde está Wally? En busca de información de calidad sobre salud en Internet

Dónde encontrar fuentes fiables, accesibles y que respondan a las expectativas de los usuarios es un tema espinoso. Reseñar tres aproximaciones sobre cómo señalar, buscar y encontrar información de calidad en salud.

1) Desde una perspectiva vertical, tanto la Unión Europea como la OMS se han esforzado en producir documentos de buenas prácticas (mas que directrices, ya que hay demasiados lobbies o grupos de presión presentes), para los grandes productores de contenidos.

En esta linea se han generado códigos de conducta, sellos de calidad y otros métodos de acreditar paginas web. Se ha hablado incluso de crear un dominio punto health, cuyo acceso gobernase la OMS,  mediante centros acreditados. El proyecto hasta el momento no ha visto la luz.

2) Otra aproximación,  se fija en que la búsqueda de la información de salud la realiza el usuario mediante un acceso mediado, por filtro o por recomendación. Un ejemplo de filtro sería la indexación de contenidos que realiza Google. Las páginas de recomendación de recursos, como la americana MedlinePlus, son muy útiles, pero tienen una limitación ya que, por necesidades de promoción o de reputación,  predominan los sitios oficiales y por tanto de comunicación vertical.

3) En cuanto a la aportación de los sitios horizontales (Web 2.0), es interesante observar su comportamiento  y su efecto sobre la producción de contenidos de calidad

Por ejemplo, una comunidad virtual ¿es una organización con metas y valores comunes? De ser así estaríamos, según Dee Hock el visionario empresario de Visa, en un caso de ‘caos ordenado’ y dispondríamos de una estructura flexible y adaptable capaz de de conseguir conocimiento a partir de la suma de ideas y de experiencias.

En 2006 Esquivel et al publicaron un artículo en el British Journal of Medicine sobre una investigación realizada en una comunidad de cáncer de mama (www.bclist.org), analizando los mensajes en búsqueda de información errónea o maliciosa. Examinaron 4.600 mensajes (enviados el primer trimestre de 2005)  y encontraron que, de los únicos 10 que contenían información falsa o engañosa, siete habían sido identificados por varios miembros de la comunidad y corregidos menos de cinco horas después de su publicación.

El estudio muestra cómo la auto-organización establecida dentro de una comunidad virtual permite a sus miembros identificar y corregir información  potencialmente dañina.

Esquivel A, Meric-Bernstam F, Bernstam EV. Accuracy and self correction of information received from an internet breast cancer list: content analysis. BMJ 2006;332: 939–42

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